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colangiohepatitis en perros

Si bien el complejo de colangiohepatitis es un síndrome clínico ampliamente reconocido en los gatos, la incidencia de colangiohepatitis bacteriana en perros no es tan conocida. La condición más probable es que se desarrolle secundaria a una infección ascendente del tracto gastrointestinal, pero también puede ocurrir a través de la diseminación hematógena desde la sangre venosa portal hepática. Ciertos pacientes pueden estar predispuestos a la colangiohepatitis, incluidos aquellos con flujo biliar impedido, alteración de la perfusión hepática, lesión oxidante, inmunodepresión o enfermedad intestinal o pancreática subyacente.

Los signos clínicos con frecuencia no son específicos y pueden incluir fiebre, letargo, inapetencia, dolor abdominal, vómitos, diarrea e ictericia. Los hallazgos clínico-patológicos suelen incluir elevaciones de las enzimas hepáticas y la bilirrubina, así como una leucocitosis neutrofílica variable. La confirmación del diagnóstico requiere una evaluación ecográfica y un muestreo del hígado, así como un cultivo de tejido hepático y/o bilis. Estas muestras pueden obtenerse por vía percutánea o mediante exploración quirúrgica.

Tratamiento

El tratamiento para la colangiohepatitis incluye atención de apoyo adecuada según lo dictado por el estado del paciente, como terapia de fluidos, antieméticos, analgésicos, soporte nutricional y soporte hepático, así como terapia antibacteriana específica guiada idealmente por resultados culturales. La terapia con antibióticos debe continuar durante un mínimo de 6-8 semanas, y la respuesta debe monitorearse con paneles de química en serie. Un tratamiento adicional que se puede considerar es el ácido ursodesoxicólico, que puede ser beneficioso en pacientes con enfermedad hepatobiliar colinestal. Esto puede aumentar el flujo biliar y reducir los cambios inflamatorios hepatocelulares. No debe usarse en pacientes que tienen una obstrucción de la vesícula biliar.

Para los pacientes que no responden a las terapias anteriores, se debe considerar repetir el muestreo hepático (idealmente, una muestra de biopsia en cuña para histopatología) para evaluar la inflamación persistente y/o la fibrosis. Estos hallazgos podrían requerir terapias adicionales, como corticosteroides o colchicina, y también pueden alterar el pronóstico. Si bien la biopsia hepática es más invasiva que la aspiración con aguja fina, los estudios han demostrado un rendimiento diagnóstico mucho más alto con la histopatología ya que esto permite la evaluación de la arquitectura hepática.

Intervención quirúrgica

Si bien la colangiohepatitis bacteriana es típicamente una enfermedad administrada médicamente, se debe considerar la intervención quirúrgica en algunos casos. La obstrucción de la vesícula biliar es una indicación clara para la cirugía, pero la laparotomía exploratoria también puede estar indicada para casos de colangitis crónica o recidivante, pacientes con dolor focal provocado durante la ecografía de la vesícula biliar o pacientes con ciertos cambios ecográficos que incluyen desarrollo de un mucocele de la vesícula biliar, líquido libre en la abdomen craneal, o una pared de la vesícula biliar adelgazante / hipoecoica sospechosa de isquemia focal o necrosis. También se puede requerir cirugía para obtener muestras de biopsia hepática o para colocar el tubo de alimentación. Si se elige la cirugía, las biopsias gastrointestinales también pueden estar indicadas para evaluar la enfermedad entérica subyacente.

colangiohepatitis canina
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